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ALGUIEN DIJO

 "Steinitz aportó a la Teoría del Ajedrez una tabla de multiplicar, pero aún él estaba muy lejos de las Matemáticas superiores".               (GM G. Kasparov, ex-Campeón mundial)

 

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De América y Europa. Después de ganar con ART/Chess la Liga Nacional fue segundo en el Campeonato Italiano 2007.
Primer tablero.Aquí con el equipo de La Plata, su ciudad natal.

VIVIR EL AJEDREZ

 

Considerado uno de los mejores ajedrecistas argentinos, representó a la Argentina y a Italia en diversas competiciones internacionales, incluidas las Olimpiadas y la Copa del Mundo. Ha ganado tres Olimpias de Plata y ha vencido a Anatoly Karpov, Nigel Short y, en simultáneas a Bobby Fischer. Hoy en Ajedrópolis: Carlos García Palermo.

 


                “El ajedrez es una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin importar las muchas veces que nos rechaza” dijo alguna vez el gran maestro danés Bent Larsen, uno más grandes de todos los tiempos. Más de una vez, después de alguna dolorosa derrota, Carlos García Palermo debió sentir que las fuerzas le mermaban, y que tal vez ni siquiera valía la pena resignar la mayor parte de su vida a transitar el camino blanco y negro del tablero. Pero siempre, como un amante empedernido, regresó a las manos de Caissa, la diosa del juego-ciencia y allí se quedó, abrazado a los trebejos, convencido de que para él, la vida y el ajedrez  son un mismo camino.

            Es el mejor jugador platense de todos los tiempos, y uno de los más destacados de Sudamérica. Con el ajedrez recorrió más de veinticuatro países.  Pero incluso un viaje de mil millas comienza con el primer paso, ese que García Palermo dio entre el olor amargo de las primeras derrotas y la sorpresa de verse, de un día para otro, atrapado por una actividad “demasiado juego para ser ciencia y demasiado ciencia para ser juego”.     

            Su padre, Adolfo, le enseñó los primeros rudimentos y a partir de entonces, Carlos se convirtió en un autentico autodidacta, pasando las infinitas horas de la noche desvelado frente al tablero, desnudando los secretos que las piezas esconden tras los sesenta y cuatro casilleros.

            “Yo recibí pocas veces clases de ajedrez. Tal vez podría haberlo, hecho.Lo que pasa que no era mi intención...no se me ocurrió. Intente aprender todo lo que podía, cada vez que tenía contacto con algún jugador fuerte. Ahora es muy normal dar y recibir clases -dice García Palermo, con una voz pausada que llega desde Italia a través de Internet.

           

¿El maestro Paul Mitchel lo ha guiado en determinados momento ¿es así?

Bueno Mitchel daba clases en el club Estudiantes y en el Jockey Club, y las clases eran jugar una partida con él. Uno llegaba y él estaba leyendo una revista, entonces dejaba de leer y jugaba. Pero rara vez decía algo, al menos a mí nunca me decía nada. Pero jugaba conmigo, cosa importante, porque aprendí del nivel alto que él tenía. No era una clase en el sentido convencional, no hacia un esfuerzo por trasmitir o bien pensaba que la manera de trasmitir era a través de las jugadas, de las partidas, o tal vez no confiaría en el lenguaje hablado. Ese es un modo de ver las cosas, a veces se charla demasiado y no se comunica nada.

 Desde sus primeros pasos con el juego ciencia, Carlos García Palermo fue apoyado por su familia, en especial por su padre, Adolfo, escritor y conocido personaje de los círculos culturales de la ciudad.

Por cierto, en la carrera de varios jugadores famosos, la presión ejercida por los padres fue un factor determinante en los resultados deportivos de los hijos. ¿Cómo ha sobrellevado usted esa situación? Mi padre era de personalidad fuerte, era muy activo, me facilitó muchas cosas, me organizó muchas cosas, pero no era de presionarme en los resultados. Presionar no sé si es la palabra. Era una persona enérgica, muy fanático de mi ajedrez, le gustaba viajar conmigo, ir a ver  mis partidas.  De alguna manera era un agobio, pero era mi padre  y le debo mucho de lo que soy ajedrecísticamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿A partir de qué momento sintió que podía dedicar su vida al ajedrez?

Y, cuando era adolescente conseguí varios logros, pero solamente me arriesgue a ser jugador profesional cuando logré ganarle a Karpov en el año 89, ya con el titulo de maestro internacional.  Tal vez fue un error, porque fui un poco pesimista con mi fuerza de juego. Pero a los 28 años, cuando gané esas partidas, me animé y dije “bueno tengo que tratar de llegar un poco más lejos”.

            Justo después de su victoria sobre Karpov, que recorrió la prensa deportiva de todo el mundo, ocurrió uno de los hechos más curiosos de su carrera profesional. Apareció en el hotel Hermitage un sujeto que decía ser mentalista y aseguraba que él había hipnotizado al Campeón del Mundo y por ello había vencido Karpov. “Si, si, fantástico fue eso. Ahora, lo mas gracioso es que después le hicieron una entrevista en una revista sensacionalista que había en ese momento, que creo que se llamaba Semanal o Semanario, donde el tipo ocupa toda la entrevista y yo vengo a ser una anécdota en toda la situación, una especie de instrumento que movió las piezas pero nada más. Como 20 años después vino alguien que dijo ser amigo de esa persona. Es increíble como a veces a la gente se le meten versos, y que tome esas cosas con seriedad. Yo al tipo lo admiro por su audacia, porque un hombre que valla y encara esa situación... y uno lo mira como si fuera un insecto extraño, viste hay gente para todo.

            La resonancia de su victoria llegó a oídos de Víctor Korchnoi, por entonces subcampeón mundial, exiliado de la URSS y perseguido por cuestiones políticas, quien le envió a García Palermo un giro por 400 dólares como retribución por haber vencido a su archirival.  “Un año después lo encontré en un torneo y se lo pude agradecer. El mandaba dinero a todos los que le ganaban a Karpov en esa época”.  

            Por aquel tiempo García Palermo debió realizar el Servicio Militar, en La Plata, en la actual sede de la Facultad de Trabajo Social. Un ex compañero contó que García Palermo tenía ciertas “facilidades” para que pudiera seguir con su carrera.  “Es cierto eso. A mí me dieron permiso para jugar torneos, intervino la federación platense que mandaron cartas y me dieron comodidades. Igual bueno, yo hice guardia, hice una serie de cosas. Estuve menos tiempo que los demás, bajo bandera estuve un año y cuatro meses, pero pude jugar durante ese periodo”.

 

No he nacido para un solo rincón, mi patria es el mundo

 

            Alexander Alekhine dijo en una ocasión que solo un hombre culto puede llegar a las cumbres del ajedrez. En el ambiente ajedrecístico local muchos de los maestros solo hablan de ajedrez. García Palermo es una de las excepciones. En una ocasión Bent Larsen incluyó al platense en una lista en la cual reunía a los jugadores mas originales de todos los tiempos, compartiendo cartel con los mejores exponentes del juego ciencia.  Ah si, yo estoy muy orgulloso de eso -reconoce García Palermo. Larsen tiene una cultura muy amplia. Hace veinte años que está en Argentina. Al año de haber llegado podía dar una conferencia sobre la historia del partido radical a los propios radicales. Él es así. Contó que de chico lo ponían a leer enciclopedias. Puede hablar de muchos temas: ese es el ajedrecista que yo trato de inculcar. Yo veo jugadores que sólo son ajedrecistas, y me parece que es una formación incompleta, que uno se puede desequilibrar, porque el ajedrez es un mundo cerrado, que se termina en sí mismo. No creo que sea conveniente ser solamente un jugador”.

Hablando de conocimientos, Botvinnik decía que todos los conocimientos que uno tiene le pueden servir para el ajedrez. ¿A usted le ha servido tener una formación universitaria para su carrera deportiva?

La verdad que no se, porque no se cómo hubiera sido de otra manera. Es decir, si me hubiera dedicado solo al ajedrez. Es muy difícil establecer una relación causa-efecto porque uno no puede quitar toda la formación que tiene y ver que pasa, porque uno ya esta formado. Lo que si me ha servido fue para relacionarme en el ambiente, tener una segunda formación para contactarme con las personas.

                                              

¿Y cómo es esa relación? ¿Tiene muchos amigos del ambiente?

Yo si, creo que lo más valioso que uno puede tener es la relación con los amigos, es lo que yo rescato. Uno de los resultados con los viajes es que conozco gente desde hace 20 o 30 años y tener una buena relación con ellos es un buen dato para mí, porque se resiste la prueba del tiempo. Es lo más valioso, tener contactos en todas partes y amigos.

Por ejemplo Javier Ochoa (maestro español y reconocido dirigente), usted es testigo de su boda....

Si si. Lo pudo haber dicho el presidente de la federación española. Lo vi hace poco, en la Olimpiada y él sigue viviendo en Barcelona y sigue casado con la misma mujer, curiosamente o sea que hace 24 años o 23 años.

García Palermo repite asombrado el número 23. Es que, para él, simplemente es difícil formar una familia. Tiene un hijo en Alemania, pero por sus obligaciones y repentinos viajes,  solo lo vez por períodos. “Es una elección de vida, yo creo que tiene un límite, que hasta cierta edad se puede hacer esto. Ya estoy en ese límite, mucho más no  me gustaría viajar, a lo sumo 3 o 4 años más. No sé después que puede pasar.

Y en ese sentido, si decidiese parar ¿cuál piensa que será su lugar en el mundo?

 Eso no es claro, a mí me gusta estar en Buenos Aires, pero las oportunidades me las está dando Italia, que después de todo también me gusta estar aquí, porque tengo a mis ancestros italianos. Pero no sé, en un futuro voy a ver, creo que ahora es muy parecido estar en cualquier lado, no es muy distinto.

  Donde sea que se sienta bien, allí está su patria. Nació y cursó estudios en La Plata hasta recibirse de abogado, profesión a la que dedicó algunos años pero que dejó porque su estilo de vida no se adaptaba a las responsabilidades que la disciplina exigía. Y sobretodo, porque como dijo un amigo personal “él es él solo cuando juega al ajedrez”. Vivió en Barcelona, Zaragoza, y Colonia entre otras ciudades. Es capitán de la selección italiana de ajedrez y tiene una vida cosmopolita porque, como casi todas los “espíritus inquietos”, no ha nacido para un solo rincón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La prueba del tiempo


           
aki diario clarín de argentina alguien alli? Por favor resultados y posiciones de los argentinos garcia palermo y braga en el magistral radio rebelde gracias clarín seccion ajedrez

            El 3 de marzo de 1983, en La Habana, Cuba, Adolfo García recibió ese mensaje vía Telex y lo respondió de inmediato, diciendo que su hijo había entablado y que necesitaba un total de diez puntos para conseguir la norma de Gran maestro.

Adolfo había tenido suerte. Ese año consiguió apoyo económico del gobierno argentino y pudo viajar, junto a su hijo y el maestro internacional Fernando Braga, a la gira de torneos que se disputaron en Cuba. Pero otras veces, la suerte o el apoyo institucional le fueron esquivas, y García Palermo debió vagar solo por el mundo, con escasas posibilidades de contacto con sus familiares, y apenas comunicados a través de cartas que tardaban meses en llegar. “Sí, había épocas que no me comunicaba mucho con mi familia, por descuidado o por no tener las comodidades necesarias para ponerme a escribir -dice con un tono que parece una disculpa.

También en Alemania los primeros meses fueron muy difíciles ¿verdad? Por ejemplo, nos contaron que usted, en determinado momento, había pasado mucho tiempo allí, sin sociabilizarse por que casi no sabía hablar alemán. Y como había aprendido a preguntar la hora, entonces salía a la calle a preguntar qué hora era para tratar de relacionarse con la gente. Hasta que después se encontró con un grupo de latinos… Bueno si, más o menos. En los primeros tiempos yo no hablaba nada de nada. Pero empecé a aprender. Por ejemplo, para cocinar, tenía que traducir las instrucciones. Iba al supermercado y tenía que traducir con un diccionario. Hay estrategias que uno puede utilizar para salir a la calle y hablar. Ahora te digo que en Alemania, sobre todo Dusselldorf, que fue mi primera etapa, no me agrado mucho, me pareció que era una sociedad más cerrada. En Colonia, que fue donde estuve después, me relacione bastante. Tal vez haya perjudicado mi ajedrez todo eso, porque tuve un desgaste personal muy grande. Casi nadie o pocos hacen lo que hice yo. Muchos ni siquiera se animan a emigrar. Hay jugadores argentinos que nunca le dieron oportunidad a su ajedrez o por situaciones personales, o porque nunca se animaron a irse por más de un mes.

 

Cuestión de medios

A lo largo de su carrera su relación con la prensa ha sido, por lo general, muy buena. Pero hubo períodos de tirantez, sobretodo con Clarín cuando, durante las Olimpiadas de Manila, García Palermo, que representaba a Italia, le ganó a Nigel Short (Nº 2 del mundo por entonces) y el matutino tituló: “Qué mal anda Inglaterra, Short fue vencido por el italiano García Palermo”. “En esa etapa que representaba a Italia los diarios se ocupaban menos de mí. Pero en general no ha sido mala, mucho depende que ellos publiquen de que uno le mande las noticias”.

Pero si hay algo que García Palermo tiene para reprocharle a los medios es su aparición en las efemérides, en especial al diario El Día. “Ah bueno, sí eso sí, aparezco en las efemérides desde hace 25 años. Igual bueno, yo creo que mi vejez ajedrecística, - no me gusta mucho el termino pero habrá que acostumbrarse-, es el orden natural de las cosas. En algún momento hay que parar de jugar y hay que transmitir a otros lo que uno sabe, que es lo que estoy haciendo ahora, entrenando jugadores, acá en Italia, que son Maestros internacionales, y quieren llegar a Gran Maestro. Para mí, en cierto modo, es dar los primeros pasos en este tipo de función, donde ya uno no estudia para uno, sino que estudia para otro. Y cambia todo, hay que cambiar la actitud. Por ejemplo, me están ofreciendo ser el entrenador oficial de la selección italiana para la Olimpiada de Dresden en el 2008. Mis posibilidades vienen por ese lado, el ajedrez práctico me gusta, pero creo que no tiene mucho sentido, me conviene invertir mi tiempo en aprender a entrenar jugadores, en ordenar la información que tengo en la computadora y en ordenar mis ideas para formar jugadores y escribir algún libro, hacer algo mas tranquilo. Jugar, poco a poco, va a quedar en un segundo plano.

 

García Palermo habla con tranquilidad y asegura que el ajedrez nunca lo aburrió. “No aburrido no, saturado tal vez. O uno está desentrenado o está saturado, es difícil estar en el equilibrio justo. Sí me canso cuando son muchas horas, muchos torneos seguidos, jugar 35 partidas en 35 días, sin parar o con algún viaje en el medio. Llega un momento que ya no podes más y además, que como ajedrecista, la relación con el ajedrez cambia, no es la misma del amateur. Porque bueno, hay pibes y si uno se equivoca deja de ganar dinero, en fin deja de tener ingresos. Cambia, hay una relación de amor-odio digamos; a veces a uno le gusta y a veces no. Ésta la ciclotimia de los resultados.

 

Si como decía Cervantes “el ajedrez es similar a la vida”,  el juego ciencia bien podría llamarse Juego Político porque, en verdad, trata de la estrategia y táctica que llevan al poder absoluto.  Y sobre ese tablero político, García Palermo también tiene sus propias ideas. “Primero yo creo que las palabras derecha e izquierda hoy están muy manoseadas. Cada cual ha tomado discursos de sus contrarios para hacerse más presentable, y hoy en día, no esta muy claro que es derecha y que es izquierda. Por eso no es tan fácil decir, como uno dice yo soy de River yo soy de Boca. Puedo opinar sobre temas particulares, pero creo además, que mucha gente opina sin saber acerca de cómo se puede organizar el Estado. El riesgo es opinar de cosas que uno no conoce. Me parece a mí, que en la sociedad tiene que haber un equilibrio entre la izquierda y la derecha. Después de la caída del Muro del Berlín comenzó un periodo en que la derecha gobernó sola y que la izquierda perdió completamente su discurso y se vieron los resultados, con la política estadounidense y con todo el hiper poder que tiene EEUU. Me parece que es deseable que haya un equilibrio entre la gente que quiere mantener las cosas como están y la gente que quiere cambiarlas”.

¿De la mano de esos cambios políticos que cambios sufrió el ajedrez?

Bueno yo creo que hay diferencia entre la época del pasado y la que me toco vivir a mí. Yo viví tres cambios, que, para mi vida ajedrecística, fueron fundamentales. Uno la aparición de la computadora, que cambio el modo de pensar y de funcionar de los ajedrecistas. El otro cambio fue el de la caída del Muro de Berlín, y la Perestroika y todo eso que abrió las puertas de la Unión Soviética y de Rusia a todos los ajedrecistas que había y eso cambio la economía del ajedrez en Europa. En el año 1984-1985, que eso todavía no había sucedido, los honorarios eran muchos mejores. Después de 1989, caído el Muro de Berlín y abierto el mundo del este, vinieron muchos jugadores ex soviéticos y bajaron mucho el mercado, porque eran jugadores muy baratos, la cantidad de torneos no aumentó y la cantidad de jugadores creció muchísimo. El tercer cambio importante fue la aceleración del ritmo del juego. Antes se jugaba dos horas y medias con 40 jugadas, con suspendidas, con días de descanso; hoy en día es una vorágine, hay que jugar las partidas en cuatro horas y se termina jugando, bueno vos sos ajedrecista ya sabes, se termina jugando de forma frenética.

A García Palermo no le gustan esos ritmos. Por eso él a veces se siente alejado de la praxis de los torneos. Pero sabe que su andar por los trebejos no ha sido en vano, que toda gran trayectoria deja un gran legado. “Y algunas cuantas partidas, algún libro o algunos artículos, y, a través de mis clases, algunos alumnos se acordarán de ciertos conceptos míos, eso pienso que es lo que va a quedar. Después, como decía Borges “El olvido, eso es lo que queda para todos”.


 

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